
Con respecto a la primera idea presentada podemos decir que la brecha entre naciones ricas y pobres se hace cada vez mayor, concluyendo que “el mundo está cada vez más polarizado, y la distancia que separa a los pobres de los ricos se agranda cada vez más”. En América Latina el 10% más rico ha incrementado sus ingresos treinta veces más que los más pobres de la escala social, lo que hace que un porcentaje reducido de personas puedan obtener estudios, siendo que la mayor parte de América latina es de bajos recursos, se dice que el 24% de los latinoamericanos vive con un dólar o menos al día. Precisan, también, que si se une el monto de ingreso a la muy baja calidad de vida, deterioro de las condiciones de salud y en el acceso a servicios básicos, a servicios educativos y a un empleo estable, se tiene un cuadro de pobreza integral que alcanza muy altos porcentajes de población, siendo así uno de los principales problemas para obtener educación la economía. Esta dinámica, donde el empleo disminuye en los sectores que pueden pagar buenos salarios y aumenta en aquellos que pagan salarios modestos, explica las razones por las cuales la recomposición del empleo en función de la evolución tecnológica aumenta la desigualdad social. América Latina en su conjunto, y a pesar de las significativas diferencias internas, es la región en el mundo con mayores índices de disparidad entre los ingresos de los más ricos y de los más pobres






