viernes, 10 de octubre de 2008

El impacto de la Gran Depresión en Chile (1929-1932)





En la segunda mitad de la década de 1920, Chile vivió una sensación de prosperidad económica, estimulada por una fuerte expansión del gasto público del gobierno de Carlos Ibañez del Campo y destinada a modernizar la infraestructura productiva del país. Sin embargo, este auge tuvo su origen en un alto endeudamiento externo, producto de los créditos en dólares que fluían desde Nueva York, que se imponía como la nueva capital financiera del mundo. Esta aparente prosperidad con endeudamiento, llegó a su fin con la crisis económica internacional, que comenzó en octubre de 1929 con el derrumbe de la Bolsa de Nueva York. La crisis del mercado de valores provocó una falta de liquidez que llevó a una drástica caída de los precios internacionales de las mercancías y de la mayoría de los activos, ocasionando -en último término- una crisis bancaria a escala mundial, especialmente en los países con sistema de patrón oro. A comienzos de 1930, las consecuencias del hundimiento de la bolsa de valores estadounidense fueron vistas como algo temporal; sin embargo, a mediados de 1932, ya nadie tuvo duda que se estaba en presencia de la mayor crisis económica de la historia, siendo bautizada como la Gran Depresión. El impacto de la crisis mundial en el país se dejó sentir con fuerza entre 1930 y 1932, estimándose por un informe de la Liga de las Naciones (World Economic Survey) que nuestra nación fue la más devastada por la Gran Depresión. Las exportaciones de salitre y cobre se derrumbaron, provocando graves consecuencias sobre la economía interna, al caer los ingresos fiscales y disminuir las reservas. A mediados de 1931, la situación económica del país pareció tocar fondo, obligando a la suspensión del pago de su deuda externa por primera vez en la historia: un 16 de julio de 1931.

Congreso Latinoamericano






Congreso Latinoamericano de Historia Regional de la Universidad de Tarapacá cerró con homenaje a Luis Álvarez
Con una charla sobre la trayectoria del desaparecido historiador Luis Álvarez Miranda, a cargo de Alejandro Tapia, académico del departamento de Ciencias Históricas y Geográficas de la Universidad de Tarapacá, concluyó el I Congreso Latinoamericano de Historia Regional.La actividad, organizada por el centro de estudiantes de Pedagogía en Historia y Geografía de la UTA, reunió a un centenar de alumnos de las universidades Bolivariana de Iquique, del Mar de Antofagasta, Nacional Federico Villarroel de Lima (Perú), de Ica (Perú) y San Agustín de Arequipa (Perú).Jacinto Santana, presidente del CEC de Historia y Geografía, manifestó que el congreso fue realizado con el fin de homenajear al profesor Álvarez. "Él dejó un legado importante. Los estudiantes que lo conocimos reconocemos en él un ejemplo a seguir", comentó.Asimismo, adelantó que el II Congreso Latinoamericano de Historia Regional podría tener lugar el 2006 ó 2007, en Arica o en Antofagasta, dependiendo de las solicitudes formales que se hagan. Enfatizó que su carrera marcó presencia con esta actividad y que entusiasmó a alumnos de otras universidades a continuarla.

sábado, 4 de octubre de 2008

nuestra economia en el siglo XX


La economía de Chile ha pasado en las últimas décadas de ser una economia monoexportadora de productos primarios (principalmente Cobre), a un país de rápida industrialización, fruto de un crecimiento económico promedio de 7% durante los años 90 (en torno al 5% durante 2000 - 07), con una sólida base institucional y fuerte cohesión parlamentaria en torno a la dirección de la política económica. Ésta se caracteriza por mantener el carácter de economía abierta y flexible, combinado con una política fiscal contracíclica de acumulación de reservas, alto grado de solvencia fiscal (posición acreedora neta externa e interna) y políticas sociales focalizadas efectivas.

A pesar de tener poco más de 16 millones de habitantes, en 2007 (según el INE) la economía chilena fue la quinta más grande de América Latina. El PIB en su valor nomimal, llegó a los US$ 163.844 millones y el PIB per cápita a los 9.871 dólares. A su vez, según datos del FMI , el PIB per cápita nominal chileno fue el más alto de América Latina. Medido en términos de paridad de poder adquisitivo, el PIB PPA totalizó cerca de US$ 200.000 millones y el PIB per capita PPA los 12.262 dólares en 2005 (el más elevado de la región según el último informe del programa de comparaciones internacionales del Banco Mundial). En 2007, el PIB creció un 5,1%, la inflación fue de 7,8% y el desempleo promedio fue de 7,1%.

Un aspecto crítico en la base del crecimiento económico chileno, es su elevada dependencia energética del exterior. Los recientes recortes de gas proveniente de la Argentina con el consecuente riesgo de racionamiento energético, han agotado esta posibilidad y se ha acelerado el impulso al desarrollo de nuevas fuentes energéticas. Es así como además de nuevos proyectos renovables, hidroeléctricos o gasíferos (importación de gas licuado procedente de Asia) se estudia la posibilidad de instalar a medio plazo infraestructura nuclear para diversificar la matriz energética, tanto en tipología como en procedencia de las importaciones.

En el orden internacional un aspecto destacable es que en Mayo de 2007 Chile fue invitado a ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE junto con Israel, Estonia, Eslovenia y Rusia.